XXXV. Difusamente vamos a hablar del Egipto, pues de ello es digno aquel país, por ser entre todos maravilloso, y por presentar mayor número de monumentos que otro alguno, superiores al más alto encarecimiento. Tanto por razón de su clima, tan diferente de los demás, como por su río, cuyas propiedades tanto lo distinguen de cualquier otro, distan los egipcios enteramente de los demás pueblos en leyes, usos y costumbres. Allí son las mujeres las que venden, compran y negocian públicamente, y los hombres hilan, cosen y tejen, impeliendo la trama hacia la parte inferior de la urdimbre; cuando los demás la dirigen comúnmente a la superior. Allí los hombres llevan la carga sobre la cabeza, y las mujeres sobre los hombros. Las mujeres orinan en pie; los hombres se sientan para ello. Para sus necesidades se retiran a sus casas, y salen de ellas comiendo por las calles, dando por razón que lo indecoroso, por necesario que sea, debe hacerse a escondidas, y que puede hacerse a las claras cualquier cosa indiferente. Ninguna mujer se consagra allí por sacerdotisa a dios o diosa alguna: los hombres son allí los únicos sacerdotes. Los varones no pueden ser obligados a alimentar a sus padres contra su voluntad; tan solo las hijas están forzosamente sujetas a esta obligación.
Libro II de la Historia. Heródoto de Halicarnaso.
Siglo V a.c.
Este blog no es más que un cuaderno de notas en el que guardar ideas y anécdotas relacionadas con el etnocentrismo, el choque cultural y, en general, documentar cualquier concepto que nuestra sociedad entiende erróneamente como universal. Pretendo utilizarlo inicialmente como herramienta de trabajo para realizar un prácticum de Comunicación Audiovisual, aunque no descarto darle continuidad en el futuro si encuentro suficiente material y tengo tiempo para dedicarle.
Por supuesto, cualquier aportación será más que bienvenida :)
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